domingo, 8 de febrero de 2015

Poemas de un Negro Peronista

Este título de entradas se repetirá cada vez que comparta con los amigos algunos de mis viejos  o más recientes poemas, una forma que los Negros Peronistas, con mayúsculas, tenemos de comunicar nuestra personal concepción del arte y la belleza, de la lágrima y el dolor, del amor, la alegría, la sonrisa y el ejercicio permanente de la esperanza...

Consecuencia imprevista

Me molestó un poco
mi piel desnuda, descubierta,
acaso fuera una secreta envidia,
cuando salté de la cama
y vi que el viento agitaba las cortinas,
pero a pesar de todo fui feliz
cuando miré hacia el cielo
recortado en la ventana
-qué lejos, allá, tan alto-
y descubrí que por fin
se había hecho realidad
ese anhelo tuyo
tan largamente acariciado,
vi tu larga cabellera
que se confundía
con el lento batir
de tus alas recién estrenadas
y entonces terminé de entender
el porqué de esa insistencia tuya
de estar con las pupilas
todo el tiempo hacia arriba,
de perder la mirada entre nubes
y copas de cipreses y cornisas
y horizontes marinos.
Es bueno que a la gente que amamos
se le cumplan los sueños, me dije,
y cuando descubrí sobre la almohada
la pequeña plumita
desprendida de tu espalda
me prometí que con ella señalaría
la página de tu poema favorito
de Delmira Agustini,
hasta que un viento de septiembre
alguna vez
te devolviera desde el Norte.

Santiago Almada©
 

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